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importancia del diseño en la publicidad

LA IMPORTANCIA DEL DISEÑO EN LA PUBLICIDAD

Una imagen dice más que mil palabras. Pero esto no es nada nuevo. Solo tenemos que salir a la calle y encontraremos imágenes por todas partes: señales de tráfico, la portada de un libro, el cartel de Netflix en la parada del autobús, etc. Ya desde los primeros humanos y a lo largo de toda nuestra historia, las personas hemos explotado esta forma de comunicación, y hoy en día, sigue siendo algo imprescindible en muchos ámbitos de nuestra vida. Por supuesto, uno de esos ámbitos es la publicidad. Hoy vamos a profundizar en el mundo del diseño, y vamos a ver en qué consiste, y cómo ha evolucionado desde sus inicios a lo que conocemos hoy, y su importancia en la publicidad. La importancia del diseño en la publicidad.

Qué es el diseño gráfico

No podemos empezar de otra forma que desde el principio. ¿Qué es el diseño?

La definición de diseño que nos da la RAE es la “concepción original de un objeto u obra”. Claro está que este proceso de configuración mental con el fin de aportar una solución creativa abarca todo tipo de disciplinas que lo necesiten. Esto da lugar a diferentes tipos de diseño: diseño editorial, diseño digital, diseño industrial, diseño de moda, diseño de interiores y diseño gráfico entre otros.

Hoy en concreto nos quedamos con el diseño gráfico. El diseño gráfico como tal, consiste en comunicar una idea o un mensaje a través de elementos visuales, con la finalidad de cumplir unos objetivos específicos y dirigido a una audiencia concreta.

Para ello se vale de imágenes, ilustraciones, textos, símbolos, signos, y colores que se acaban encontrando dentro de una misma composición de manera armónica y efectiva. Otros elementos en los que se apoya el diseño son: el punto, la línea y el plano, el espacio y el volumen, la asimetría y simetría, el ritmo, el peso y el equilibrio, la textura y el color, la figura y el fondo, el tiempo y el movimiento.

Como vemos el diseño gráfico comparte muchos aspectos con el arte. Sin embargo, es preciso diferenciar ambos mundos, porque no son para nada lo mismo. Por una parte, el arte se orienta al placer estético, a la expresión de un autor, pero no siempre pretende dirigir un mensaje concreto a un público específico. Por lo tanto, da igual si no se entiende.

Esto en el diseño gráfico no puede ocurrir. El mensaje que se transmite debe ser descodificado por la audiencia a la que va dirigido sin problemas, ya que esa es su finalidad. Si no se entiende, no sirve para nada, ya que no se consigue los objetivos planteados.

¡Ojo! esto no quiere decir que el diseño gráfico no se pueda servir e inspirar del arte. Es más, los primeros diseñadores gráficos eran realmente artistas, que, para comer, hacían encargos de carteles publicitarios. Esto nos lleva a aclarar la figura del diseñador gráfico. Vamos a ver quién es este personaje.

En principio un diseñador gráfico no se considera un artista, ya que la finalidad de su trabajo no es expresar un sentimiento o una emoción como hemos aprendido. Sin embargo, un diseñador gráfico sí que debe tener conocimientos de estética, composición, semántica, semiótica, además de habilidades creativas y conocimiento de herramientas de aplicación.

Sus tareas pueden ser muy variadas, desde realizar una animación con motion graphics hasta diseñar el packaging de tu producto. Las más conocidas son la creación de portadas de libros, revistas, CD, carteles, folletos, logos o logotipos empresariales, imagen corporativa, ilustraciones, diseño interactivo, animaciones 3D, vídeos y mucho más. Son tantas las variaciones que existen hoy en día que la tendencia cada vez más es la de especializarse en una sola. Aunque esto no siempre fue así. Veamos cómo empezó la historia del diseño gráfico.

Evolución del diseño gráfico

La evolución del diseño gráfico está ligada en gran parte con el desarrollo de la publicidad.

Los primeros hitos de diseño empiezan para dar a conocer la ubicación de lugares o eventos. Luego, con la aparición de los gremios y comercios, surge la necesidad de diferenciarse y darse a conocer a una población analfabeta mediante enseñas y carteles.

Sin embargo, aunque la imagen y la expresión visual está con nosotros desde nuestros orígenes, el diseño gráfico como proceso y solución a un problema visual y comunicativo es bastante reciente.

Con la revolución industrial se empieza a consolidar la profesión de diseño gráfico como tal. El desarrollo de la economía y los mercados que conocemos hoy en día y la aparición de nuevos productos, obligó a las empresas a buscar una forma de diferenciarse. Así se desarrolla la publicidad y la necesidad de un profesional con la capacidad de manejar elementos visuales para comunicar ideas concretas a los posibles consumidores. Es aquí cuando el diseño gráfico empieza a cobrar fuerza y a consolidarse como profesión.

Los primeros formatos publicitarios eran carteles gráficos, los cuales eran creados exclusivamente por artistas. Esto explica que en su mayoría no se priorizase la correcta recepción del mensaje frente al arte y la belleza del mismo. 

Es a partir de las vanguardias y la nuevas tecnologías del siglo XX cuando se sientan las primeras bases del diseño gráfico, cobrando fuerza la transmisión de conceptos, mensajes o emociones.

Además, la aparición de los ordenadores y el internet ha permitido desarrollar el trabajo de diseño gráfico de forma digital y en menor tiempo, además de ampliar sus funciones. Esto hace que el diseño gráfico visual ya no sea estático. Cada vez es más común la interacción de animaciones que se mueven, y sistemas audiovisuales complejos, creando un diseñador híbrido.

La importancia diseño en publicidad

Como hemos visto en la evolución del diseño gráfico, su importancia nace de la necesidad de diferenciarse del resto. Más aun viviendo en el mundo globalizado en el que vivimos. El diseño gráfico en publicidad abarca un amplio espacio, enfocado siempre a la venta y promoción. Se acaban uniendo los conceptos visuales y estéticos con la visión comercial y el conocimiento profundo de una empresa, sus valores y su imagen.

Al fin y al cabo, la publicidad es la suma de una imagen más un copy, con la finalidad de transmitir un mensaje persuasivo que incite al consumo y dirigido a un público objetivo que pueda interpretarlo sin problemas.

Para llegar a ese final, primero los creativos publicitarios se encargan de la concepción abstracta de una idea o un concepto que sea potente, que después se convertirá en algo tangible y perceptible a los sentidos humanos. Ahí es donde entra en juego el diseño gráfico. Es la profesión que se encarga de hacer realidad las ideas y de plasmarlas, ya sea en un papel, una animación o un logotipo. Sin el diseñador gráfico, el concepto solo sería eso, una idea abstracta e intangible. De ahí su importancia en el sector de la publicidad.

Por lo tanto, toda acción de publicidad debe de ir acompañada de un diseño gráfico adecuado, efectivo y de calidad para conseguir una correcta recepción. Después de todo, el diseño gráfico es un ingrediente más del plato publicitario, y claro está que, cuanto mejor sean los ingredientes de una receta,  mejor será el plato final.

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